
© Pedro Holgado
Emigraba el cabeza de familia y, en ocasiones, también el cónyuge y los hijos, y los extremeños lo hicieron masivamente en la década de los 50, 60 y 70. Madrid, Barcelona y Vizcaya y, más adelante, "el extranjero" (Alemania, Francia, Suisa, Holanda) fueron los puntos de destino, y las zonas más desfavorecidas de la España desfavorecida sufrieron un verdadero expolio en su población. Las cifras no dejan de sorprendernos: localidades como Alía perdieron 1920 habitantes entre los años 56-60 (un 45-50 % del total), y el resto de los términos se vieron drásticamente diezmados con cifras de despoblación comprendidas entre el 10 y el 35 %.
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